Date:mayo 23, 2014

Reflexoterapia podal – Reflexología

La reflexología, reflexoterapia o terapia zonal es la práctica de estimular puntos sobre: Los pies, manos, nariz u orejas (Llamados «zonas de reflejo») Basada en la creencia pseudocientíficade que ese masaje tendría un efecto benéfico en un órgano situado en otro lugar del cuerpo. Según los practicantes de la reflexoterapia, la digitopuntura (Opresión en puntos concretos y bien especificados) puede aliviar numerosas dolencias: Dolor de espalda, dolor en el cuello, estreñimiento, gastritis, dolores menstruales, asma, cefalea.

Reflexoterapia en los pies

Nuestros pies sienten y comunican. Lo que es realmente sorprendente es que nos advierten constantemente de cuantos está sucediendo en todo nuestro organismo. Son zonas sensibles en las que es relativamente fácil detectar cualquier alteración funcional y especialmente sensibles a toda estimulación, para que la vida se desarrolle de forma intensa y armoniosa. Mediante la reflexología podemos mejorar la circulación sanguínea y a distancia, disolver sedimentos de residuos que bloquean la circulación de la energía, liberar está en todo el organismo para que los procesos vitales se cumplan de forma eficaz y sobre todo, obtener una relajación físico-mental que permita a la persona vivenciarse placentera y positivamente. Los reflexólogos afirman que ciertos puntos de los pies se vuelven más sensibles cuando existe alguna enfermedad en otro punto del cuerpo: El aumento del dolor en ciertos puntos de los pies indicaría la presencia de la dolencia, y el masaje en dichos puntos la aliviaría. Por eso la reflexoterapia no es un simple masaje de placer, ya que suele producir dolor cuando el masajista presiona sobre los puntos doloridos del pie

Cómo actúa la reflexología

La justificación de la reflexología proviene de la acupuntura (antigua técnica china), la cual afirma que el hombre posee una energía invisible e inmensurable, el Chi, que circula por unos canales llamados meridianos. En estos canales se encuentran unos puntos precisos que se pinchan con agujas o, en el caso de la reflexoterapia, se masajean y oprimen para regular la circulación de esa energía. Cuando esa energía se estanca dentro de un órgano o en algún punto del trayecto, se produce un desequilibrio capaz de repercutir a la larga sobre sus funciones orgánicas y producir una enfermedad.